Marca en tu agenda

Marca en tu agenda

Autora: Guadalupe Bécares

Además de vaciar las oficinas y de encadenar videollamadas a lo largo de las jornadas laborales, la pandemia ha consolidado una realidad que ya estaba ahí: inmersos en la década de la acción, la Agenda 2030 es también una lista de tareas que los CEOs deben completar si quieren ser relevantes en la conversación.

08.00-09.15. Sesión de escucha

Igual que vas a la oficina atento a la radio o tarareando las canciones que te sirven para empezar la jornada con energía, al entrar en el despacho no puedes desconectar el oído de lo que pasa dentro de tu propia organización. Aunque la tarea es aún más difícil en la era del teletrabajo, la digitalización obligada de estos meses ha dotado a las empresas de herramientas para construir un entorno digital que anime a los empleados a conversar y conectar con las organizaciones desde los valores.

Si conseguimos llevar esta tarea a buen puerto, la empresa pasará de una escucha activa al siguiente nivel, a la escucha participativa en la que los empleados interioricen la cultura del proyecto. Eso sí, no será un proceso fácil y el CEO, en su papel de líder, tendrá que encargarse de crear una red de confianza basada en hechos y desafíos comunes, dando ejemplo del rumbo y lo que se quiere conseguir. Al final del camino está la puerta a una tercera dimensión donde la concepción clásica de la comunicación interna y externa se diluye: crearemos una inteligencia colectiva entre departamentos que permitirá innovar y consolidar el objetivo común dentro de la sociedad en la que se encuentra.

09.30-11.00. Análisis de tendencias

No, no ha pasado una eternidad, aunque a veces lo parezca: fue hace poco más de un par de años cuando las cartas de Larry Fink, CEO de BlackRock, comenzaron a dejar claro que el beneficio de las empresas iría de la mano de su propósito y de cómo gestionasen los intangibles con la mirada puesta en el largo plazo. Fueron la primera ficha del dominó que hizo caer tras ella a muchas más, incluso a aquellas más arraigadas en el establishment: de la Business Roundtable al Foro de Davos, pasando por los diarios económicos más conservadores, todos se sumaron al discurso que pedía la refundación de un capitalismo que dejaba a mucha gente fuera.

Hoy, pandemia mediante, hemos aprendido que necesitamos un sistema en el que todos nos salvemos porque, si no, nadie lo hará. Al igual que las vacunas deben llegar al conjunto de países para garantizar la inmunidad global, los ODS también deben superar las fronteras y la división de tareas entre lo que deben hacer los políticos y las empresas: todos tenemos que hacer nuestra parte, y los diferentes análisis de tendencias demuestran que el compromiso común es innegociable.

En este nuevo paradigma, los directivos deben asumir que para los ciudadanos ya no es suficiente con votar cada cuatro años: desde lo que compramos a la manera en la que nos relacionamos con las marcas, quieren ser copartícipes y corresponsables de las decisiones que se toman para dibujar un futuro en el que nos va mucho en juego, por nosotros y por los que vendrán detrás.

11.15.-14.00. Reflexión interna: cuáles son los objetivos

Con toda la información sobre la mesa, llega la hora de la verdad, es decir, de conjugar lo que somos y lo que aspiramos a ser con aquello que la sociedad espera de nosotros. Y no es algo que se pueda solucionar en un par de horas o semanas.

La Agenda 2030, con sus 17 metas, puede servir de guía para trazar el plan de acción, pero cada compañía es y tiene objetivos diferentes. Aquellas más jóvenes puede que nacieran ya con la sostenibilidad en su raíz, pero otras muchas tienen que incorporarla a su mirada, una tarea colosal que empieza por pensar cómo puedes mejorar tú la realidad en la que te mueves. El campo de juego para implementar esos cambios es inmenso: fomentar un consumo responsable, garantizar un trabajo digno, reducir tu huella ambiental, impulsar medidas para la igualdad de género…

Aunque sea necesario combinar las perspectivas a corto, medio y largo plazo, se trata de poner los recursos al servicio de ser, además de en términos económicos, lo más sostenible posible en todo lo demás. «No hablamos de acciones superficiales, sino de enfocar las actividades de las empresas al bien común y a la generación de valor compartido. Y esto solo se puede lograr con líderes auténticos que transmitan los valores en todas las áreas de la compañía. Los valores corporativos y la cultura de una organización determinan sus comportamientos, y estos demuestran cómo piensa una organización realmente. De ahí la importancia de estos para transformar a las organizaciones», escribía Ángel Alloza en el II Especial de Marcas con Valores.

15.00-17.00. Tiempo de reuniones y alianzas

El que tiene que ver con la creación de alianzas es el último de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero no es el menos importante. Al contrario, es el que condensa todos los demás: como seres interconectados e interdependientes, necesitamos tejer redes que nos ayuden a conseguir un mundo mejor y más justo para todos. Las empresas, como agentes que crean y distribuyen conocimiento, tienen el deber de contribuir a ello.

Ahora que encadenamos sin parar videollamadas y reuniones telemáticas, es un buen momento para poner en práctica unos procesos de escucha participativa que incluyen a nuestros empleados, pero también a todos los stakeholders y a la sociedad en su conjunto. Foros, comunidades, redes, hubs… Cada vez más movimientos apuestan por la creación de valor compartido y la ayuda mutua: si avanzamos juntos, llegamos más lejos… y los desafíos sociales y medioambientales a los que tenemos que hacer frente no van a esperar por nosotros.

17.15–19.30. Repaso de lo conseguido y tareas pendientes

La transparencia de las compañías y la trazabilidad de sus acciones en materia de sostenibilidad son un imperativo que demuestra, además, el poder transformador de las demandas ciudadanas: su búsqueda de acciones firmes y no solo de palabras han hecho que el reporting salga de los consejos de administración y trascienda las cuentas de resultados, porque queremos algo más que datos financieros.

Ahora, los mismos consumidores que demandan hechos también reclaman saber qué están haciendo las compañías para conseguir las metas sostenibles marcadas en la Agenda de todos, y por eso es muy importante hacer el check en aquello que vamos consiguiendo y comunicárselo a nuestras audiencias. Eso sí, en este punto, la honestidad del líder y de su compañía no son negociables: igual que contamos nuestros logros, tenemos que hacer lo mismo con aquello que aún tenemos pendiente y con lo que no ha tenido los resultados que esperábamos. Tanto nosotros como nuestros clientes sabemos que el camino es largo, pero que cada aprendizaje durante el trayecto —tanto de los fallos como de los aciertos—, nos acerca un poco más al final.

Pese a vivir en un mundo donde las distancias se diluyen y donde todo parece instantáneo, los días también se acaban. Los desafíos a los que nos enfrentamos son tan grandes que no pueden concluirse en una sola jornada laboral, pero sí podemos cambiar la manera de organizarnos para aproximarnos a ellos cada día. Ahora, tachamos, tapamos el boli, pasamos la página y… ¡Hasta mañana!

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