Ética y estética: el poder transformador del arte

Ética y estética: el poder transformador del arte

Recuperar palabras perdidas, registrar el dolor (y la esperanza), plantar cara al sistema, reivindicar figuras del pasado o hacer sexy la sostenibilidad. Destacamos cinco artistas que contribuyen, a través de sus creaciones, a acelerar el cambio social.

Alejo Carpentier se preguntaba si las formas superiores de la emoción estética no consistirían, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado.

Al fin y al cabo, en lo más profundo de su ser, el artista siempre trabaja a la luz de las estrellas que están por nacer; es un demiurgo de sueños, un tejedor de ilusiones cuya materia primigenia son las historias, las palabras, las imágenes o las notas musicales, y su tarea es revelarnos los misterios de la existencia a través de la poesía, la única capaz de revelarnos los porqués de la existencia.

Puede ser a través de un arte radical o academicista, subversivo o reflexivo, militante o políticamente incorrecto, pero siempre con una razón de ser: transformar y emocionar el espíritu de las personas que se enfrentan a las obras artísticas.

Estos cinco creadores han conseguido, cada uno a su manera, reforzar la idea de que el arte debe servir a un bien común.

María Sánchez

Versos para (y desde) la España vacía

«¿Cuántas historias, leyendas, canciones, rumores, oficios, tareas, recetas, nanas y vidas se esconden tras las palabras?». Poetisa, veterinaria y feminista: María Sánchez (Córdoba, 1989) es un ejemplo de cómo la naturaleza y la España vaciada pueden convertirse en fuente de inspiración. Ella se pregunta cómo sucede un poema, cómo nace un texto, y recolecta ejemplares de plantas y flores para completar su Herbario de desescalada, su diario de viaje más personal. Es, además, autora de Tierra de mujeres, un ensayo en el que trata de visibilizar el rol de la mujer en un entorno rural mayoritariamente dominado por hombres; un reducto cada vez más solitario cuya progresiva caída en el olvido es el germen de su próximo proyecto, Almáciga, un recopilatorio de términos rurales con el que busca honrar y perpetuar la importancia de aquellos pequeños pueblecitos innombrables. Gracias a este diccionario tan especial nunca olvidaremos que «recossirar» significa reconocer, rebuscar o darse cuenta que una persona o cosa no está, o que «charrar» es, en aragonés y asturiano, hablar a gusto con una persona. Además, María Sánchez ha escrito un poemario, Cuaderno de campo, cuyos versos han sido traducidos a cinco idiomas. Una autora reivindicativa que utiliza la sensibilidad de la palabra para recordarnos la importancia de recordar.

Covid Photo Diaries

Diario gráfico de la pandemia: 8 fotoperiodistas, 1 virus

Ocho fotógrafos, un virus. La iniciativa de Anna Surinyach, Javier Fergo, José Colón, Judith Prat, Isabel Permuy, Manu Brabo, Olmo Calvo y Susana Girón (@covidphotodiaries) sirvió para inmortalizar los estragos de la pandemia. Retrataron con fotografías el silencio de una ciudad azotada por un enemigo invisible: espacios vacíos, tiendas cerradas, hospitales colapsados, inmigrantes hambrientos; fotogramas de dolor y muerte, pero también de esperanza. Una suerte de cuaderno de bitácora en el que Instagram se convirtió en la herramienta perfecta para difundir su arte. La iniciativa fue tan impactante que Médicos del Mundo decidió invertir económica y logísticamente para ayudar a este grupo de freelancers a hacer su trabajo. Hoy vuelan solos y tienen su propia web. Su lema: «Cuando todo se derrumba, perdemos la capacidad de recordar». Las historias que se ocultan tras sus fotografías han conseguido que los nombres y rostros de los héroes y las víctimas de la pandemia perduren para siempre en nuestra memoria.

Chena Tsai Tseng

El contraataque (artístico) de Putochinomaricón

Radical, extremo, innovador y anti postureo: este músico, actor y activista español, hijo de inmigrantes taiwaneses, ha despertado un torbellino de emociones. Su mezcla de estilo electrónico con reminiscencias de trap y punk ha aupado a Putochinomaricón lo más alto del escenario mediático y de la noche a la mañana se ha convertido en uno de los instagramers más polémicos y provocadores, lo que también le ha valido varias censuras. Su primer LP nació en 2018 y llevaba el curioso nombre de Corazón de cerdo con ginseng al vapor. En 2019 le siguió Miseria Humana. Las letras de sus canciones no conocen los filtros, y en ellas denuncia la homofobia y el racismo apropiándose de términos políticamente incorrectos. «Vete a la mierda porque yo me quedo aquí. El problema no es mío, es que hay mucha gente de mierda», grita en uno de sus espectáculos. Un personaje rompedor que se ha convertido en uno de los voceros fundamentales de los derechos de los homosexuales y los inmigrantes, dos temas que, además, le representan. En sus propias palabras, su objetivo es «ser más chino, más puto y más maricón». Un icono del posmodernismo más transgresor.

Creatives for the future

Transformar las agencias desde dentro

Cuando el objetivo es que las empresas empiecen a aplicar la sostenibilidad en sus modelos de negocio, Creatives for the Future irrumpe en la sala. Esta plataforma, que acoge a decenas de agencias creativas, promueve las oficinas Zero Waste o Cero Emisiones y la promoción de organizaciones que sigan la línea de las B Corp, empresas con recursos privados que ofrezcan soluciones públicas en las que sostenibilidad, ética y responsabilidad social se integren de forma transversal. Su objetivo es crear una comunidad de negocios transformadora alineada con los principios de la Agenda 2030. Para ello siguen tres pasos: transformar las agencias desde dentro, concienciar en su área de influencia y «hacer sexy» la sostenibilidad desde el apartado creativo y la imagen de empresa. Son herederos de las huelgas por el clima, de Greta Thunberg y de las políticas verdes, y su objetivo es implementar en la sociedad una mayor conciencia sobre desarrollo sostenible.

Sheila Blanco

Cantando a poetas del 27

Motivada por el afán de dar a conocer los nombres de aquellas artistas olvidadas de la Generación del 27, Sheila Blanco ha emprendido la gesta de musicalizar sus poemas. Transforma los versos de Josefina Romo Arregui, Margarita Ferrera o Pilar de Valderrama en canciones y añade una pizca de su alma, su toque personal, a cada una de las reinterpretaciones. Formada en Comunicación Audiovisual y experta en piano clásico y bel canto, esta salmantina es un ejemplo de versatilidad: utiliza Instagram (@sheilablancomusica) para promocionar sus poemas-canción, hace arreglos para discos musicales, canta, toca y compone. También forma parte del quinteto jazz&blues Martin Brand, es mentora del programa A capela, colabora en Anda ya! de LOS40 y prepara su propio disco poético-musical. Su álbum Cantando a poetas del 27 recoge su homenaje a esas poetisas cuyo talento está a la misma altura que el de Lorca, Alberti o Cernuda.

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